
¿Che Ari, tocaste a la gorra alguna vez?
¿A la gorra no me acuerdo... de la gorra... MILES?
Ariel Pirosanto - Baterista de rusiA



Atraídos por la música, interpelados por una vociferante invitación, el escenario se va armando alrededor de tres sujetos que no se diferencian del resto de la gente. Nada marca ningún límite pero curiosamente la muchedumbre forma un círculo perfecto, construyéndose así una especie de escenario imaginario.

Recorriendo el parque nos topamos con titiriteros, bandas de rock, payasos repartiendo burbujas... en fin una multiplicidad de personajes que cambian “su arte” por una “colaboración a la gorra”.
La mayor gratificación que puede recibir un artista, además del tan atesorado aplauso, quizás sea una moneda en la gorra. ¿Qué más valioso que eso? Pues uno paga después de haber visto el espectáculo, no se está obligado, es más si no te gusta te vas antes. Es un halago y un reconocimiento sincero. No es como ir al cine o al teatro, donde se compra la entrada con anticipación y por lo general si no te gusta te quedás igual porque ya pagaste. Acá es: “tómalo o déjalo”.
Nacho Murillo es estudiante de comunicación de
“Estuvo bárbaro cuando empecé a laburar así, me sentí como cuando era chico y llegaba a la final del Final Fight” cuenta Nacho. De la misma forma recuerda su pasado como malabarista “Sacaba poca guita, me bancaba algunas cosas y le daba de comer a mi conejo, Horacio (se ríe) lo engordamos como Homero a la langosta en los Simpsons, pero después me encariñé y no me lo pude comer”. Trabajar como malabarista en las esquinas no es tan sencillo como puede pensarse. Hay una regla que marca territorios, no se trata de llegar a una esquina y hacer el show, primero hay que averiguar a quien pertenece ese semáforo y si no es de nadie, ahí recién se puede comenzar.
Hace poco más de 3 meses surgió en la productora donde trabaja, la posibilidad de hacer un comercial para la marca Citroën y Nacho no lo dudó, el iba a hacer del malabarista que requería el guión. “Es divertido hacer esos separadores, nos divertimos y además se labura profesionalmente, si te fijás bien, es un montaje que incluye video y fotografía digital, esta hecho en HDV y con una Canon digital muy grosa. Está bueno el laburo creativo, también ayudé con el guión técnico”. Así fue como Nacho llegó a la pantalla chica en canal 13 y va por más “Soy muy caradura, ojalá pudiera conducir un programa” Quizá con el tiempo, lo veamos al frente de algún programa.
Incontables pasajeros se cruzaron con él en el subte, como por ejemplo, hace un tiempo, la esposa del director del diario de Arrecifes, su ciudad natal, lo reconoció y le prometió que publicaría allí sus textos. El pueblo de Arrecifes le dio a Ramón uno de los reconocimientos más gratos de su vida, cuando éste recibió una invitación de la biblioteca del lugar para viajar un fin de semana con su esposa y asistir al acto en su homenaje que se realizaría con la contribución de otros poetas.
Ramón puja por la poesía simple, aquella que pueda llegar a muchos oídos, y sobre todo, a muchos corazones. Piensa en una poesía que se entienda y se disfrute, una poesía “para la gente” porque, según Ramón, “en general, los poetas escriben para los poetas”. Trabaja por una poesía que no se escriba para cosechar buenas reseñas, ya que “los críticos dicen que lo que tiene un poco de rima es horrible. Ellos rechazan mi poesía. La gente no está preparada para lo que –los críticos- le aconsejan leer y, cuando lo lee, siente el mismo rechazo que el crítico siente por mi poesía”, expresa Ramón.
El acercamiento a las nuevas tecnologías e Internet le abrieron nuevas e inesperadas posibilidades. El poeta recuerda: “la primera vez que me conecté a Internet puse mi nombre, encontré una chica española que le decía a otra ‘mirá este poema de un tal Ramón de Almagro, con pocas palabras lo lindo que dice’”. Al poco tiempo, una desconocida joven del partido bonaerense de Glew le escribió contándole que había creado una página web dedicada a él (www.ramondealmagro.tk) y que la dejaría en vigencia sólo con su consentimiento. Ramón aceptó y desde hace casi cinco años que cada vez reúne a más visitantes –actualmente, unas 50 personas por día entran a la página-.
El hombre de Almagro publicó alrededor de 75 mil cuadernillos, de los cuales vendió más de 60 mil ejemplares porque “muchos se pierden o los regalo” y editó una publicación con sus cincuenta poesías y cinco cuentos. Además, realizó una investigación sobre Marcos Ana, un poeta español preso durante la dictadura franquista durante 23 años, con el cual logró contactarse gracias a Internet y a las ca(s)u(s)alidades de la vida ya que, tal como cuenta el poeta ibérico en una carta a Ramón, una maestra norteamericana que lo visitó le contó que: “buscando materiales sobre mi vida y mi poesía se encontró en Internet con una historia que la emocionó mucho: la que tú cuentas en ‘Recordando a un poeta’. Me conmovieron tus esfuerzos por ‘encontrarme’ y la apasionada difusión que haces de mi poesía y de mi vida”.
Actualmente, Ramón reconoce que “trabajo poco, escribo poco y quiero mucho a mi señora” y en sus ratos libres visita una biblioteca anarquista cercana a su casa y dice que la visita “porque está cerca y porque se puede fumar”.
Siempre que la inspiración golpea la puerta, Ramón la deja entrar. Y con 73 años, Ramón de Almagro proyecta escribir una nota sobre el poeta Francisco Acuña de Figueroa, nombre de la calle que lo albergó durante 60 años en su querido barrio de Almagro.
…de Almagro
Ramón Valdéz nació en Arrecifes, provincia de Buenos Aires, el 10 de abril de
Almagro se convirtió en su apellido por elección: una noche del año 1996 Ramón se comunicó con un programa radial conducido por el periodista Omar Cerasuolo con el objetivo de recitar al aire su primer poema, titulado “Me han tirado un beso esta mañana”. “Lo primero que me dijeron es ‘¿Quién habla?’ y me acordé que una señora había dicho ‘Marta de Quilmes’, otro ‘José de Floresta’, entonces yo le dije ‘Ramón de Almagro’”, recuerda el poeta. Y a pesar de una reciente y forzada mudanza que lo alejó algunas cuadras de su querido barrio, Ramón dice que siempre va a seguir firmando “Ramón de Almagro” porque “es mi seudónimo. ¡Y no voy a estar cambiando los seudónimos cada vez que me mude!”.
Durante su niñez, Ramón vivió en uno de los extremos de
Pero Ramón es un hombre apasionado. Con la vida, con su barrio, con su esposa y con su club… San Lorenzo es el club de sus amores y la vieja cancha de Av.
Mi Poema de Abril
Ricardo Arjona
“Como se sufre ambos lados de las clases sociales
Usted sufre en su mansión yo sufro en los arrabales
Me dijo vente conmigo que sepa no estoy sola
Tema: Desnuda
Tema: Minutos
Syd BarrettSubió un jóven de pelo largo con rulos y una guitarra colgada. Para muchos de los que viven por Belgrano, Nuñez, Palermo o Villa Urquiza, es una cara conocida ya que es habitual cruzarlo en distintas líneas donde le permiten subir. Habló un rato con el conductor. Giró. Afinó…
“Señores pasajeros tengan ustedes muy buenas noches, este es mi último viaje del día y voy a molestarlos un segundo nada más para pedirles su atención. Voy a tocar unos temas que espero que les gusten… ahí va: Tengo tiempo… para saber, si lo que sueño concluye en algo…”
Se sucedieron 3 temas de rock nacional. Guitarra en mano, el artista al terminar su repertorio, pidió los aplausos correspondientes y le comunicó a su público que pasaría la gorra.
Los primeros 3 pasajeros pusieron apenas algunas monedas con lo que comúnmente se denomina, “buena onda”. Sin embargo, una señora, ubicada unos asientos más sobre el costado izquierdo, no disfrutó demasiado el espectáculo y cuando el cantante ubicó su gorra delante de ella ésta lo corrió con desagrado. La situación llamó la atención de la mayoría de los pasajeros que miraban atentos, incluida una mujer que estaba por bajarse y miraba hacia sus espaldas. El cantante, lejos de ignorar la situación, se jugó un pleno al cero, la miró fijo y exclamó “DELE SEÑORA!!! QUÉ ES PARA
El artista continuó pasando la gorra entre risas propias y ajenas, e incluso realizando algunos gestos alusivos. Unos asientos más atrás, un joven que seguía tentado le preguntó al improvisado músico: ¿De veras es para la droga? Éste asintió con un gesto similar al que se realiza cuando no se tienen cartas buenas en el truco, cerrando los ojos y bajando apenas la cabeza. “entonces tomá” replicó el pasajero, colocando un billete de dos pesos en la gorra, mientras ambos se reían con ganas.
Al llegar a Triunvirato y Olazábal, el artista se bajó no sin antes agradecer a quienes habían puesto plata y buena onda.
“muchas gracias a todos, la mejor retribución para un artista son los aplausos, nos vemos en un próximo bondi, hasta siempre…”
Dando vueltas por las imprecisas horas enmarcadas en una tarde soleada; intentamos capturar la nueva fisonomía que están adquiriendo los parques y las plazas en la Ciudad de Buenos Aires.
En medio de un contexto marcado por la flexibilización laboral y la fragmentación social (entre otros factores) hay un repliegue sobre el ámbito privado pero este movimiento también modifica el ámbito público, las formas de apropiación que se vuelcan sobre él y también su misma definición.
Para tomar un caso concreto nos ocuparemos de la mutación del Parque Centenario; su fachada ha cambiado pero más allá de las reformas realizadas en lo referente a su aspecto, hay un elemento en común que se está imponiendo en este ámbito en el cual se desarrolla una parte del ocio de la gente aledaña.Estos cambios agregaron un objeto más; muros de cuerpo de metal y piel gris se encargan ahora de contener al parque, a su gente y a cualquier visitante ( sólo bienvenido).Son el fiel reflejo del paradigma de la inseguridad que adopta forma de plataforma electoral y discurso vacío.
La cuestión es: las rejas ¿significan sólo eso? ¿su función radica en proteger o en aislar? ¿el problema es la inseguridad o la marginación?. Aquí Hay algo que hace ruido....un ruido silencioso que intenta ocultarse ante la mirada aguda.

Las rejas y sus ejecutores intentan dividir entre un adentro y un afuera; entre el “ciudadano” y el marginado; si esto no es así ¿ qué paso con la gente que estaba viviendo en el parque?.En este punto el problema se transforma aparece ligado a causas políticas, sociales, económicas pero sobre todo a hombres hay una mano que dirige y otros que acatan sin instrumentos visibles para accionar.
Vuelve la pregunta frente al planteo de una mayor seguridad, de una mano dura que se imponga, que golpeé y oculte.....¿a dónde fue a para esa gente?....fantasmas transparentes encapsulados al costado del camino; ausentes para los ojos inmutables.




A continuación una pequeña nota realizada en Río, con algunos de los artistas que se prestaron amablemente.
Entre estatuas humanas, malabaristas, mimos, cantautores, dibujantes y varias ofertas más, los artistas callejeros disputan la atención de los miles de transeúntes que a diario circulan por nuestra ciudad. Ellos entregan un rato de esparcimiento y diversión, que a menudo es recompensado por una moneda. Se ganan la vida mostrando su talento y destreza en diferentes disciplinas.
La mayoría emerge en los espacios públicos, algunos impulsados por una opción estética e ideológica y otros por la crisis económica, y quizás sea ésta última la causa de la reciente masificación de ésta forma de "vivir" el arte.